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Bienvenidos a Sediles
ROMERIA SANTA BRIGIDA

Fió el relato de la romería, muchos de cuyos pormenores se habían perdido, a la excelente memoria de la que hacen gala, a pesar de sus muchos años, personas como Facundo... Vaya para ellos mi agradecimiento.

El día 8 de mayo, si la fecha cae en sábado o domingo, o en el sábado más próximo a ese día o al siguiente, los pueblos de Sediles e Inogés celebran romería a la ermita de Santa Brígida.

Se encuentra la ermita en el término municipal de Inogés, dentro del recinto del Centro de Alerta y Control del Ejército del Aire, que ese día abre sus puertas para que los vecinos de ambos pueblos puedan honrar a la Santa.

En la actualidad los romeros acceden a la ermita en vehículos particulares, llegando hasta el propio edificio, si se viene desde El Frasno, o andando tras dejar el vehículo en las inmediaciones de las instalaciones de TV, si se accede desde Sediles por el camino de la Sierra.

Los romeros asisten a la misa en honor de la Santa , que se celebra alrededor del mediodía. Al finalizar ésta el sacerdote, acompañado de los romeros, bendice los términos de ambos municipios. Terminados los actos religiosos, se da buena cuenta de la comida que cada grupo lleva o que prepara en el lugar.

Suelen ser los vecinos de Inogés, quienes comen en los alrededores de la ermita, mientras que los de Sediles se trasladan a los lugares en los que por tradición celebran la comida: Casilla de Tejas o en el Pozo de los Neveros. Finalizada ésta se regresa al pueblo.

Parte de las tradiciones que acompañaban a esta romería se perdieron a principios de los años 60. Hasta entonces, se llegaba andando a la ermita desde ambas localidades. Los de Sediles por las sendas de la Sierra.

A lomos de caballería se llevaban las viandas (arroz, corderos y vino) hasta la Peña de la Procesión , donde se quedaban los encargados de preparar la comida. Los romeros, ondeando un pendón rojo, llegaban hasta la ermita en la que tenían lugar los actos religiosos, tal como se celebran en la actualidad.

Posteriormente se regresaba la Peña de la Procesión , pasando por la Peña de los Chorizos donde se entregaba a cada romero un panete y un chorizo, a cargo de quienes durante el año arrendaban los pesos y medidas (aceite, vino y trigo) del pueblo.

Llegados a la Peña de la Procesión , los romeros se agrupaban por cuadrillas dando buena cuenta de las viandas preparadas al efecto. Terminada la comida se celebraba un baile. Una de las costumbres, conocida como de “los artilleros”, consistía en beber de una bota para ver quien era capaz de resistir por más tiempo, mientras que quienes hacía corro al que bebía cantaban:

“Eche usté una gota,
vuelva usté a beber,
que sabe a la pez.

Y, usté se lo ha bebido,
el vino del Rabal;
y usté se lo ha bebido,
y no le ha hecho mal.

Quilez entró en Madrid,
con su espada rota,
con su espada rota…

Que beba, que beba…
Eche usté una gota…”

Así uno y otro entre los bebedores. Cuando se acababa el vino, se volvía a rellenar la bota de un ‘pellejo', primero, y de sendos garrafones después, que pagaba y llevaba hasta el lugar el Ayuntamiento.

Antes de regresar definitivamente al pueblo, se pasaba por el lugar de San Martín, una casa de propiedad particular donde se encontraba la ermita en honor al Santo, y donde se reunían con los de Belmonte, que ese mismo día celebraban también romería.

En el pueblo, a las personas de edad que no habían acudido a la peregrinación, y que se reunían en la Era Somera , se les obsequiaba igualmente con el panete y el chorizo, acompañados del vino del Ayuntamiento, del que daban buena cuenta en medio de la alegría de todos los sedileños.

Antonio Utrera
Sediles abril 2006
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